La terapia online es una excelente opción si necesitás flexibilidad, vivís en otro país o simplemente te resulta más cómodo sostener el proceso desde tu casa. Como todo espacio terapéutico para que funcione bien, es importante cuidar el encuadre: la calidad del espacio emocional también se construye con detalles prácticos.
Lo ideal es que tengas un lugar privado, con buena conexión, auriculares si es posible y una hora en la que no te interrumpan. También ayuda llegar con una idea de lo que quieres trabajar, aunque sea algo simple: “quiero sentir menos ansiedad”, “me cuesta soltar una situación”, “estoy agotada/o”.
Antes de empezar, es útil observar si te sentís escuchada/o, si la profesional te explica el plan de trabajo y si te vas de la primera entrevista con más claridad (no con más confusión). La terapia online no es solo “hablar por videollamada”: es un proceso clínico con estructura, cuidado y continuidad.


